En donde hay una luz incandescente, se encuentra también una tiniebla profunda, tan profunda y negra que crea una luz propia. 

Por: Juan Manuel Ospina Pineda

La oscuridad de la mente abre las puertas hacia un nuevo mundo, fantástico, donde las sombras adquieren vida propia y representan una nueva realidad que al parecer no está presente en la nuestra. Allí las posibilidades son infinitas, donde los objetos adquieren una nueva dimensión, configuran un nuevo espectro y se muestran en todo su esplendor y es allí, sólo allí, donde existe la posibilidad de extraviarse y extasiarse, y donde quizá, pero sólo quizá, tengas la oportunidad de descubrir la verdadera realidad.

Al menos eso percibí yo al ver esta obra de Regina Silveira, donde la luz juega un papel importante pero la sombra, aún más. Instalaciones que representaban el equinoccio, en donde una esfera gigante proyectaba una sombra hacia el sol de la obra. Proyecciones a través del video beam, una habitación pintada de negro y un sonido de fondo que se asemejaría a estar sumergido en un bosque en la mitad de la noche en cualquier película de terror, creaban el ambiente perfecto para dejarse envolver en el efecto que la instalación de la obra lunar buscaba provocar. Ver proyectada la luna provocaba un sentimiento sombrío, que quizá evocaba una agonía interna pero a su vez generaba,  de manera paradójica, confort. Era estar en medio de dos sentimientos donde sin duda el pensamiento se bloquea y se queda inmerso en la contemplación.

Atrás de esa obra, en el Museo de Arte frente a la Biblioteca Luis Ángel Arango, y al lado del museo de Botero, se encontraba una que se titulaba Quimera, un bombillo que proyectaba apropósito una sombra de sí mismo y que parecía una lágrima gigante. De un cubo, en otra obra, se proyectaba la sombra de la cual, a su vez, emergía una nueva figura, una nueva realidad abstracta se alzaba como la sombra de un objeto inexistente.

Pero el cubo no es lo único que ha transformado esta alquimista. Regina, una brasilera veterana nacida en 1939 en San Pablo, Brasil, ha sabido utilizar la precisión matemática para recrear la perspectiva y la anamorfosis –perspectiva distorsionada- para transformar, crear o desmentir objetos, con su exposición “Sombra luminosa”.

Los planos de sus obras también están exhibidos en esta exposición. Allí se puede apreciar como todas sus obras no son sólo fruto de la creatividad, sino que están compuestas matemáticamente, donde la distorsión de las sombras de las figuras se exageran para crear un efecto significante.

El arte experimental de Silveira es como una metáfora de la vida: Cada uno la ve y la vive como quiere. Al fin y al cabo la vida es de percepción.

Si quieres saber más sobre Regina Silveira conoce su página web: http://reginasilveira.com/

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