En este segundo capítulo de la II Temporada de Dippin’ in the City, continúo en el Eje Cafetero. Esta vez visito uno de los pueblos más turísticos y representativos de la zona, Salento, en el cual se concentra gran parte de las artesanías de Colombia. Asimismo, es famoso por estar muy cerca del Valle del Cocora, una majestuosa reserva natural en la que se encuentra un bosque nuboso, y el cual hace parte del Parque de los Nevados de Colombia.

Llegamos al pueblo hacia el medio día. Salento queda a unos 30 minutos de Pereira y a unos 15 de Armenia. Se encuentra en una zona privilegiada de la cordillera de los Andes, muy cerca al bosque nuboso que es conocido como el Valle del Cocora. Salento es un pueblo alegre que se viste a menudo de fiesta. En la Plaza principal uno puede disfrutar de los cafés, restaurantes y bares que incitan a la diversión. En la Calle Real, contigua a la plaza, se concentran la mayoría de los almacenes de artesanías, que se apoderaron de las casas antiguas típicas antioqueñas y llenaron de magia el lugar.

La gastronomía es exquisita. Muchos turistas llegan diariamente, por lo que se ha convertido en un pueblo con muchas facilidades de alojamiento, con hostales muy limpios y excelentes servicios que lo dejarán encantado.

Al Valle del Cocora se puede llegar en un automóvil. La carretera hoy en día está pavimentada hasta cierto punto, donde uno ya queda inmerso en la Reserva Natural. El paisaje es sobrecogedor. Cuando el día es frío, la neblina da una atmósfera mística, en la que las Palmas de Cera que normalmente crecen hasta 60 metros, pero que pueden alcanzar 80 metros, se levantan entre las montañas, creando un paisaje digno de una obra de arte. Cuando el día caluroso y el sol brilla, el verde de las praderas se intensifica y muestra la majestuosidad de esta reserva que pertenece al Parque de los Nevados.

En el valle hay mucho para hacer. Se organizan caminatas en la reserva, hay cabalgatas, se puede acampar e incluso hay servicios de cabañas. Sin embargo, una de las razones principales por las que uno va a Salento es a disfrutar del plato típico de la zona: La trucha. La trucha es un primo del salmón, y viene directamente de las múltiples quebradas que rodean el lugar. Se sirve dorada, a veces con aderezos, según las especificaciones del cliente. La mía por ejemplo venía con mantequilla de ajo. Se sirve tradicionalmente con un patacón, una preparación del plátano verde que es frita y aplanada. Es en Cocora donde he visto los patacones más grandes y tostados de mi vida. Son una delicia.

La reserva goza de una gran abundancia de flora y fauna. Es un buen lugar para el avistamiento de aves, de insectos y de animales más grandes como osos de anteojos y pumas (esto claro, internándose mucho más en la reserva).

Los fines de semana es muy concurrida, por lo que si uno quiere un día de tranquilidad y disfrute con la naturaleza es preferible ir entre semana. Después de pasar un delicioso día en el valle, es hora de regresar, no sin antes conocer una de las reliquias históricas de la nación. El Puente de la Explanación El Ampro, es una obra infraestructura que fue muy importante para nuestro país. El acceso es un poco complicado, pero no es difícil, basta con hacer una pequeña desviación. Alrededor del puente funciona un lote apto para hacer Camping en donde uno tiene acceso al río, a las cabañas del lugar y una vista a esta fantástica estructura.

 

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