(Artículo publicado en la Revista Empresarial, de la Cámara de Comercio de Pereira)
Por: Juan Manuel Ospina Pineda
“Villa Olímpica haremos en Pereira,
moviendo tierra, tal como ayer,
cuando a Colombia le entregamos Matecaña,
sin fuerza extraña que agradecer…”
fueron los versos que entonó Gilma Gómez Mejía, quien en su
juventud participó en la organización de uno de los convites que
hicieron grande a Pereira.
Pereira se ha consolidado dentro de las cinco ciudades más importantes de Colombia gracias al esfuerzo de su gente, un esfuerzo que se ha canalizado mediante un gran sentido de pertenencia, un espíritu cívico que ha estado presente a lo largo de toda su historia.
Sin embargo, el panorama es cambiante. No sólo la ciudad, sino también el departamento de Risaralda enfrenta nuevos retos en los cuales debe hacer un gran esfuerzo para adaptarse a los cambios y salir airoso. En medio de una economía global inestable y los tratados de libre comercio que ha ratificado el país, la región se encuentra entre una magnífica oportunidad para continuar con su crecimiento, o la posibilidad de sufrir un grave letargo del cual seguramente le costará varias décadas recuperarse. ¿De qué depende? Del liderazgo. Pero no sólo del de sus gobernantes, ni el de sus instituciones privadas, ni el de las empresas, sino del de cada una de las personas que habitan la ciudad.
Es por esto que hoy, a menos de un año del sesquicentenario de la ciudad, se observa la necesidad de un nuevo empujón, un nuevo llamado a ese espíritu cívico que nos caracterizó décadas atrás, ése por el cual se lograron tantos avances en materia comercial y se hicieron tantas obras de infraestructura, que tuvieron como resultado el posicionamiento de la ciudad y el incremento de su importancia para el desarrollo del país.
Como era en un principio
Es el civismo lo que ha hecho grande a Pereira. Es ese sentido de pertenencia de aquellos colonos antioqueños y de esos contingentes que ascendieron del Cauca, que ocuparon nuestro territorio desde su fundación en 1.863, y que al carecer de población negra e indígena para esclavizar, debieron labrar la tierra con sus propias manos. Es, como dice el libro de Historia de Pereira, en la edición del Club Rotario, ese deseo de independencia una de las fuerzas del desarrollo económico y social de la ciudad.
Ése carácter de nuestra región marcará los grandes avances de nuestra historia. Al no tener arraigadas unas claras diferencias sociales en nuestro pasado, salvo las que se fueron adquiriendo a medida que se incrementaba el poder económico de cada cual, los trabajos que se realizaban normalmente eran logrados a través de un esfuerzo conjunto.
Uno de esos esfuerzos se vio claro en 1.943 con el Reinado de la Caridad, un evento que proclamaba reina a la mujer que más lograra recaudar fondos. La reina elegida fue Aleyda Mejía. El evento recaudó $143 millones de pesos, con los cuales se iniciaron las obras del actual edificio del Hospital Universitario San Jorge.
Asimismo se construyó el Aeropuerto Internacional Matecaña en 1.944, tras varios convites en los que hombres, mujeres y niños colaboraron de manera gratuita para la adecuación del terreno, a punta de tesón y esfuerzo físico, derribando árboles, moviendo piedras y abriendo camino para adaptar el espacio y construir lo que se convertiría en uno de los centros de desarrollo de la región.
En 1.962, se organizó otro gran convite para la construcción de la Villa Olímpica, motivado por la celebración de los X Juegos Nacionales, que se realizarían el 20 de Julio de 1.974. Los escenarios deportivos construidos en esa época se siguen usando hoy para la formación de los deportistas de la región.
De la mano de la sociedad civil varias entidades gremiales aportaron también en la construcción de ciudad. En los primeros años de la Cámara de Comercio de Pereira, la entidad intervino ante el Ministerio de Correos y Telégrafos para mejorar el servicio en la ciudad. También lo hizo ante el Ministerio de Transporte, para solucionar los problemas de despacho de cargamento a través del puerto fluvial de La Virginia. En 1.976 la Cámara de Comercio de Pereira inauguró su nueva sede en el hoy conocido Edificio del Comercio, el cuál fue el primer centro comercial de la ciudad. En 1.984 la Cámara aporta al sector hotelero el Centro de Convenciones de la Cámara de Comercio de Pereira.
Si se observa con detenimiento la historia de esta ciudad, es fácil percibir que sus hitos históricos se han llevado a cabo gracias a dos poderosas fuerzas: La primera, la tenacidad de un grupo de líderes que busca el progreso de la ciudad; la segunda, la fuerza y el empuje de una población comprometida con el desarrollo de su región.
Ahora y siempre
La historia reciente de Pereira muestra un esfuerzo continuo por mantener a la ciudad en los primeros puestos a nivel nacional. Tras el terremoto de 1.998, la Cámara de Comercio de Pereira creó la Fundación Vida y Futuro, a través de la cual se canalizaron 150 mil millones de pesos que ayudaron a los damnificados a recuperar sus viviendas y sus negocios; y a la sociedad, a reconstruir los hospitales, colegios y vías, para continuar con el progreso de la ciudad.
En el 2.001, bajo la dirección de Mauricio Vega Lemus, se revivió la idea de construir el centro de convenciones y exposiciones más grande del sur occidente colombiano, el cual influiría directamente en la proyección de crecimiento de la región, debido a la vocación comercial de Pereira y su localización estratégica para el país. Así en el 2.005, se inaugura Expofuturo, en donde se han celebrado varias de las más grandes exposiciones de la nación.
Asimismo, se reestructuró la entidad, haciéndola mucho más eficiente y apta para la sociedad moderna. Como consecuencia, se redujeron los trámites para la creación de empresa, y se celebraron convenios con otras entidades estatales, minimizando las vueltas y con ello, posicionando a la ciudad como una de las más fáciles para abrir nuevos negocios, para así incentivar la creación de empresa y la generación de empleo. Con esto se crearon varios programas de capacitación para los nuevos emprendedores, así como también el programa Invest in Pereira, que busca promover la ciudad para atraer la inversión extranjera, y hacer un acompañamiento a las multinacionales que decidan escoger a la ciudad para poner sus bases.
Pereira, se encuentra en el centro de lo que se denomina El Triángulo de Oro, un área determinada por las tres ciudades principales de Colombia: Bogotá, Medellín y Cali. Esta posición estratégica le permite concentrar la más grande densidad de población en un radio de 200 kilómetros, alcanzando los 23’280.657 habitantes, lo cual corresponde al 56% de la población nacional. Es por esto que hoy nos encontramos en un momento crucial donde debemos hacer un gran esfuerzo para consolidar la infraestructura de nuestra ciudad, convirtiéndola en uno de los centros de desarrollo de nuestro país.
La Cámara de Comercio ya puso su primer ladrillo. Ha convocado a un nuevo convite. Ha hecho un nuevo llamado a la sociedad para que cada uno ponga también su ladrillo, su grano de arena, su aporte, para que cada uno se vista de nuevo de Pereira y se construya el más grande centro de convenciones del sur occidente colombiano.
Pereira ha sido y sigue siendo un lugar de oportunidades, una ciudad con una ubicación estratégica para el desarrollo del país, una urbe que desde siempre ha jalonado la economía de la nación. Es hora de revivir ese sentido de pertenencia, ese espíritu de civismo que en el pasado nos caracterizó, es hora de volver a darle vida a Pereira, de trabajar en pro de la ciudad, de que nos duela, de hacerla nuestra. Hay que trabajar duro, pero sólo así se construye ciudad, se construye región, se construye competitividad. Sólo hay que ver lo que hicieron nuestros ancestros, porque si logramos recuperar ese espíritu cívico, si creemos en las posibilidades que tiene nuestra región, podemos liderar el desarrollo de Colombia por los siglos de los siglos.

